
Al final, lo que más paz me da es saber que nunca fui una persona que se aprovechara de la gente ni que lastimara a nadie. Nunca mentí. Nunca respondí al odio con más odio, ni a las ofensas con más ofensas. Lo único que hice fue mantener el respeto y dejar mi asunto en manos de Dios, porque solo Él conoce lo que hay en el corazón de cada persona. Por eso mi conciencia está tranquila. Porque nunca me convertí en la persona que algunos querían que fuera. No permití que el odio me volviera una persona rencorosa, ni que la injusticia me convirtiera en un mentiroso, ni que la traición me quitara mis valores. Pero hay una pregunta que a veces me hago: ¿cómo se sentirán hoy quienes creyeron cada palabra, ayudaron a difundir mentiras y juzgaron a alguien sin buscar la verdad? ¿Cómo se siente quien señaló con el dedo y después descubrió que la realidad era muy diferente a la historia que le contaron? La verdad no necesita gritar ni tener un ejército de personas defendiéndola. Solo necesita tiempo… porque tarde o temprano siempre sale a la luz. Y tristemente todavía hay personas que siguen aplaudiendo lo falso. No porque no puedan verlo, sino porque no quieren verlo. Hay quienes prefieren creer la historia que alimenta sus emociones antes que aceptar la realidad. Yo, en cambio, nunca me arrepentí de decir la verdad, aunque me haya tocado pagar el precio yo solo. Porque el valor de una persona no se mide por la cantidad de aplausos que recibe, sino por la capacidad de mantenerse fiel a su conciencia cuando todos están en su contra. Y llegará el día en que algunos recuerden estas palabras. No porque yo haya derrotado a alguien, sino porque la verdad nunca permanece escondida para siempre. Ese día entenderán que el problema nunca fue quien les advirtió, sino quien los convenció de no escuchar. No guardo rencor contra nadie, ni espero disculpas de nadie. Me basta con haber seguido siendo quien soy y no haber vendido mis principios para ganar la aprobación de la gente. Porque el respeto por uno mismo vale mucho más que un aplauso construido sobre mentiras. Y para todos los que fueron tan generosos con sus apoyos, sus regalos y con hacer famosa a su “muñeco” favorito… Échenle más ganas, porque parece que el presupuesto todavía no alcanza. A su ídolo todavía le faltan muchas “cirugías estéticas”. Solo que hay una cirugía que el dinero jamás podrá pagar: la de los valores, el respeto hacia los demás, el respeto por las costumbres y las tradiciones, y la capacidad de tratar a las personas con dignidad y sin aprovecharse de ellas. Esa operación, lamentablemente, no la hace ningún cirujano… y no importa cuánto dinero tengan, jamás podrán comprar un buen carácter ni una buena educación. #creatorsearchinsights #fyp #mexico 🇲🇽 #latam #karma
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