
El salmorejo es uno de los grandes clásicos del verano. Una receta sencilla, con pocos ingredientes, pero donde la calidad del tomate y algunos pequeños detalles marcan toda la diferencia. Veréis que le pongo un toque de pimiento, no lo lleva…. A mi me gusta un toque… Ingredientes: - 1 kg de tomate bien maduro - 80 g de pimiento rojo (opcional) - 1 diente de ajo (sin germen) - 150 g de pan del día anterior - 30 ml de vinagre - Aceite de oliva virgen extra - Sal Elaboración: 1. Enfría los ingredientes. Para conseguir una emulsión perfecta, procura que todos los ingredientes estén muy fríos antes de empezar. Incluso puedes dejar el tomate cortado unos 20 minutos en el congelador. 2. Prepara la base. Tritura el tomate, el pimiento rojo (si decides utilizarlo) y el ajo sin germen hasta obtener una mezcla completamente fina. 3. Añade el pan. Incorpora el pan del día anterior, la sal y el vinagre. Continúa triturando para que el pan se integre perfectamente. 4. Emulsiona. Con la trituradora en marcha, añade el aceite de oliva virgen extra poco a poco, en forma de hilo, hasta obtener una crema muy fina y sedosa. 5. Cuela. Pasa el salmorejo por un colador fino para eliminar posibles pieles o semillas y conseguir una textura todavía más elegante. Como consejo, si utilizas pimiento rojo, aprovecha únicamente la carne y evita las semillas y las partes blancas del interior. Aporta un ligero dulzor y un extra de sabor sin alterar la receta. El resultado será un salmorejo increíblemente cremoso, intenso y perfectamente emulsionado. Está delicioso recién hecho, pero si puedes prepararlo con unas horas de antelación o incluso de un día para otro, los sabores se integrarán todavía mejor. Sírvelo con un buen aceite de oliva virgen extra y acompáñalo con los ingredientes que más te gusten, como picatostes, tomate fresco o incluso unas gambas cocidas.#cocina #tips #gastronomia #salud
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