
El español es una lengua preciosa que debemos mimar y custodiar, al tiempo que actualizar, para que se mantenga siempre viva. No solo es una de las lenguas más habladas del planeta, también ha sabido poner nombre a experiencias que parecen resistirse a las palabras. Pienso en “añoranza”, esa mezcla de amor y ausencia que duele sin dejar de ser hermosa; “madrugada”, que no es simplemente una hora del día, sino un territorio suspendido entre la noche y la luz, donde tantas decisiones importantes se han tomado; o “duende”, esa palabra que rescata Federico García Lorca y que sabía imposible de traducir porque no designa una idea, sino una forma de sentir la vida. Cada lengua guarda la memoria de quienes la hablaron antes que nosotros. En las palabras se esconden siglos de historia, de poesía, de dolor, de celebración y de esperanza. Por eso cuidar una lengua no consiste solo en hablarla correctamente, sino en mantener vivo el mundo que contiene. Como sociedades de habla hispana deberíamos tener un gran interés por hablar bien nuestra lengua y conocerla en todos sus recursos antes que ceder a un lenguaje práctico, frío, globalizado y, en muchos casos, pobre y banal. Escribimos en la lengua de Cervantes, de Sor Juana, de García Márquez, de Borges, de Machado, de Neruda, de Gabriela Mistral o de Lorca. Una lengua que cruza océanos, une continentes y sigue siendo capaz de emocionar con la misma intensidad a un lector en Madrid, Buenos Aires o Ciudad de México. Quizá el mayor privilegio de hablar español sea este: haber recibido una herencia inmensa y tener ahora la responsabilidad de no empobrecerla. ¿Sientes la misma urgencia que yo por recuperar un lenguaje bello y complejo también en las redes? ¿Cuál es tu palabra favorita en español? Te leo en comentarios. 👇🏼 #poesia #literatura #libros #teatro #damianmaria
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