
A veces me da miedo la muerte. No porque le tema al final, sino porque todavía siento que me queda mucho por vivir. Quiero conocer lugares que aún no he visto, abrazar un poco más a las personas que amo, cumplir sueños que todavía esperan su momento y disfrutar este regalo inmenso que Dios nos dio: la vida. Creo que, en el fondo, muchos sentimos lo mismo. Tenemos planes, personas a las que queremos, palabras que aún no hemos dicho y momentos que deseamos guardar para siempre. Por eso, aunque la vida no siempre sea fácil, cada día tiene un valor que a veces olvidamos. Vivimos en un mundo donde existen el odio, el rencor y la maldad. Pero también existen un amanecer, una conversación sincera, una sonrisa inesperada, una mano que nos sostiene y esa paz que llega cuando Dios nos recuerda que seguimos aquí. He aprendido que nadie conoce por completo las batallas de los demás. A veces vemos una sonrisa, una foto o unos segundos de la vida de alguien, pero no vemos sus lágrimas, sus dudas, sus pérdidas ni las noches en las que tuvo que ser fuerte sin saber cómo. Por eso deberíamos juzgar menos y abrazar más. Nunca sabemos cuánto puede significar para alguien una palabra amable. Muchos creen conocer nuestra historia por lo que ven en una pantalla, pero cada persona lleva un camino que no siempre se cuenta. Todos hemos enfrentado momentos difíciles, puertas cerradas y días en los que avanzar parecía imposible. Sin embargo, también hemos encontrado razones para continuar. Y aun así… sigo eligiendo vivir con esperanza. Porque las cicatrices no hacen la vida menos hermosa; nos recuerdan que, incluso después de rompernos, encontramos la manera de seguir. Mientras Dios me regale un día más, quiero vivirlo de verdad: amar sin guardarme tanto, perdonar cuando pueda, agradecer lo sencillo y decirles a las personas importantes cuánto significan para mí. Si algún día me toca despedirme, no quiero que me recuerden por lo que tuve, sino por lo que hice sentir. Y mientras siga aquí, quiero aprovechar cada instante, porque la vida no se mide solo en años, sino en los momentos que logran quedarse para siempre en el corazón. #peace #AndresLeal #Dios #YoSoyCreador
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