Una de las partes más importantes de la preparación del cumpleaños de Gini era su regalo. Hace unos meses estuvimos en México y ella se enamoró de un tapiz bordado a mano. En ese momento nos pareció caro, pero todos los días me he arrepentido de no habérselo comprado, porque no se me olvida su carita de ilusión cuando lo vi. Por eso, para su cumpleaños, decidí hacérselo con nuestro toque. Dos sillas, muy diferentes, sentadas frente a frente. Compartiendo un pedazo de su torta favorita en nuestro comedor, a la luz de unas velitas. Todos mis bordados siempre llevarán su nombre ❤️🩹
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